Innovacion en el sector legal

Concepto de innovación en el sector legal

Hace diez años la mayoría de los despachos de abogados no utilizaban redes sociales y, si nos remontamos algo más atrás, la mayoría no disponían de un sitio web, mientras que, en otros sectores, la utilización de estas plataformas no era opcional en aquel momento. Sin embargo, esto es algo que está cambiando recientemente y, como consecuencia, puede observarse una cierta concienciación y consecuente transformación por parte de muchas organizaciones. De hecho, en los últimos años se ha despertado un cierto “complejo” o, al menos, una corriente generalizada de autocrítica por el rezago de la industria de servicios jurídicos en materia de innovación.

Lo anterior ha dado lugar a que durante este tiempo hayan corrido (y sigan corriendo) ríos de tinta en relación con la innovación en nuestro sector. Sin embargo, dicha profusión de contenido conlleva que no siempre se puedan encontrar los conceptos claves en la materia. Esto podría generar cierta falta de claridad sobre qué es la innovación, especialmente cuando la aplicamos al sector legal. Por tanto, el objetivo de este artículo es, precisamente, aclarar este término y contextualizarlo en el marco los servicios jurídicos.

¿Qué es la innovación?

Que no sea sencillo definir el término innovación no es casualidad, existen numerosos enfoques diferentes confeccionados por una gran variedad de autores a lo largo del último siglo. Desde los conceptos acuñados a partir de 1912 por Joseph Schumpeter, pasando por las aproximaciones de Peter F. Drucker en 1986 y Fariborz Damanpour en 1991, hasta las más recientes, como la recogida por NFM Zawawi en 2016.

Pese a esta diversidad, la mayoría de las diferentes definiciones cuentan con ciertos elementos en común. De esta forma, una de las definiciones más utilizadas en la actualidad que, desde mi punto de vista, recoge todos estos elementos esenciales, es la acuñada por A. Baregheh, J. Rowley, y S. Sambrook en el artículo titulado Towards a multidisciplinary definition of innovation:

La innovación es el proceso de múltiples etapas por el cual las organizaciones transforman las ideas en productos, servicios o procesos nuevos o mejorados, con el fin de avanzar, competir y diferenciarse con éxito dentro de su mercado

En mi opinión, de lo anterior podemos extraer que la innovación se compone de los siguientes elementos:

-Proceso. La innovación comienza con una idea, pero engloba todas las etapas/operaciones necesarias para transformar dicha idea en realidad e implementarla.

-Cambio (interno). La innovación supone necesariamente un cambio en el seno de la organización, en tanto que implica diseñar nuevos productos, servicios o procesos, o bien mejorar los ya existentes.

-Novedad (externa). Para que la innovación sea considerada como tal, debe permitir a la organización avanzar en el ámbito de su sector. Esto significa que la innovación conlleva necesariamente desarrollar o introducir algo nuevo. Si implementamos una medida que, siendo nueva para nuestra empresa, no supone una novedad dentro del sector (simplemente hemos aplicado lo que ya hacen la mayoría los competidores), esto no sería innovar, sino simplemente poner en marcha un proyecto o iniciativa de gestión o estrategia de negocio.

-Finalidad. Tal y como se describía en la definición, se innova con el fin de competir y diferenciarse en nuestro mercado. En mi opinión, la innovación normalmente debería perseguir, de una forma u otra, dos posibles objetivos fundamentales: reducir costes o mejorar la oferta de los productos o servicios (ya sea incluyendo servicios nuevos o mejorando los actuales).

Por tanto, cualquier iniciativa que cuente con las anteriores características podría ser una innovación. A este respecto, merece la pena aclarar que, al contrario de lo que a veces se piensa, la innovación no implica necesariamente el uso de la tecnología (no es solo legaltech). De hecho, Ben Allgrove, socio global de Innovación y Desarrollo de Baker McKenzie, comentaba recientemente en una entrevista para el diario Cinco Días que “todos quieren hablar de tecnología e inteligencia artificial, pero los cambios reales que se están produciendo tienen que ver con el modelo de negocio, la gestión de proyectos y la desagregación de procesos”. Por supuesto, existen numerosas iniciativas que conllevan introducir un nuevo software o sistema tecnológico en nuestra organización, pero es importante tener en cuenta que la innovación no está limitada a estos ámbitos.

¿Cómo se aplica al mercado de los servicios jurídicos?

Como se ha explicado, la innovación debe entenderse e interpretarse en el contexto de una industria concreta. Por tanto, solo necesitaríamos aplicar lo explicado anteriormente al ámbito de los servicios jurídicos para definir si una actividad, iniciativa u organización es innovadora. A partir de aquí, las posibilidades de innovar son prácticamente ilimitadas y, por su propia naturaleza, varían con el paso del tiempo.

A fin de aterrizar el concepto, abajo recojo un par de ejemplos, algo simples, de posibles supuestos de innovación en el ámbito legal, con su correspondiente explicación:

Ejemplo 1. Introducir una herramienta informática para automatizar parte de la revisión de documentos en las due diligence. Aquí podrían los elementos necesarios para considerarse una innovación (con una matización en “novedad”):

  • Proceso: la iniciativa englobaría desde el diseño o la elección del software, hasta la implementación del mismo (con todas las fases que ello conlleva), la formación de los empleados y demás actividades.
  • Cambio: esta medida conlleva un cambio interno al introducir un nuevo proceso en el ámbito de la revisión de contratos.
  • Novedad: podría considerarse que existe novedad dentro del sector, ya que, no son tantas las empresas/despachos que están utilizando este tipo de sistemas para automatizar la revisión de contratos. No obstante, debe reconocerse que en algunos países existen varias iniciativas en este ámbito desde hace varios años, por lo que el factor de novedad probablemente podría ser discutible dependiendo del mercado concreto (no es lo mismo el nivel de utilización de estos sistemas en, por ejemplo, Estados Unidos que en España).
  • Finalidad: esta medida podría perseguir reducir costes, aumentar la rapidez para la compleción de las due diligence y eliminar errores debidos al factor humano, lo cual se podría traducir en ofrecer precios más competitivos y un mejor servicio (por tanto, se cumpliría también el requisito relativo a la finalidad).

Ejemplo 2. Cambiar los procesos de recursos humanos en un gran despacho para introducir un modelo de trabajo flexible y reducir las jornadas de trabajo. Igualmente encontraríamos en este caso los elementos necesarios para considerarse una innovación:

  • Proceso: en este ejemplo, la iniciativa englobaría diferentes ámbitos, desde cambiar las políticas de recursos humanos, hasta modificar los contratos de trabajo con los empleados.
  • Cambio: como comentaba, la innovación supone diseñar nuevos productos, servicios o procesos. En este caso, lo que se ha diseñado es un nuevo proceso en el ámbito de recursos humanos (no solo se puede innovar en los servicios, sino también en la gestión interna de la organización).
  • Novedad: en este caso, existiría un cierto grado de novedad dentro del sector, ya que muchos despachos no cuentan con esquemas de trabajo flexible en la actualidad. Ahora bien, es evidente que esto es algo que está comenzando a cambiar, lo que dará lugar a que en poco tiempo se pierda igualmente el componente de novedad en relación con esta medida.
  • Finalidad: a través de esta medida se pretende atraer y retener talento de alto nivel. Esto podría permitir contar con mejores profesionales lo que, a su vez, debería traducirse en un mejor servicio (por tanto, se cumpliría también el requisito relativo a la finalidad).

Estos son únicamente dos ejemplos (de hecho, bastante obvios, pero a la vez ilustrativos), mientras que las posibilidades de innovar son prácticamente infinitas. Ahora bien, una vez asentada y entendida la definición, existen diversos interrogantes sobre los que podríamos reflexionar. ¿Por qué el sector legal ha sido más reacio a innovar que otros sectores? ¿Todas las empresas que aseguran ser innovadoras de verdad lo son? ¿Son los abogados los que verdaderamente están liderando esta innovación? Todas estas son preguntas que están generando un inmenso debate y, sin duda, este debate necesariamente tendrá como resultado que cada vez más organizaciones se vayan sumando al proceso de transformación que, desde hace un tiempo, ya estamos presenciando en el sector legal.

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Escrito por Jose Caballero Gutierrez
Abogado especializado en tecnología, medios y privacidad. Associate en Promontory (UK). Antes en PwC y ECIJA. Escribo sobre Derecho, internet, estrategia e innovación.